lunes, 27 de mayo de 2013

CUANDO LAS REDES SOCIALES GENERAN DESIGUALDAD

Por: Pascual Serrano
 Fragmentos
Si la llegada de internet ha supuesto la eliminación de todas la barreras para publicar, la irrupción de las redes sociales ha supuesto el fin del oligopolio de los medios. Incluso el concepto de medio de comunicación ha desaparecido, las informaciones ya no forman parte de un bloque ofrecido por un medio, sino que se accede a ellas de un modo individualizado sin pasar por portada alguna.
 Sin embargo, este nuevo panorama contiene trampas que vuelven, una vez más, a dividir a la ciudadanía entre informados y desinformados.
 "La desigualdad no es disminuida, sino intensificada en las redes sociales", dicen los expertos
El primer problema que encontramos es que la falta de rigor ha terminado tomando la red y, en especial las redes sociales. Eso no resulta mayor problema para el ciudadano formado, que sabe elegir las fuentes y contrastar las informaciones, pero sí está generando grandes masas de población que está viviendo en un torbellino informativo que, primero fue de excesiva información,  y  ahora ya está dominado por el rumor distorsionado o directamente falso. 
 De modo que,  paradójicamente,  la supuesta igualdad que aparentemente nos proporcionaba esta nueva situación está generando mayores desigualdades,  según muestra un grupo de investigadores de la Universidad de Londres que alerta sobre el aumento de la desigualdad.
 Los investigadores londinenses llegan a la conclusión de que "la desigualdad no es disminuida,  sino intensificada en las redes sociales modernas.  Nuestra investigación sugiere que las redes sociales de medios han efectivamente magnificado la disparidad entre la calidad de la información a la cual diferentes grupos sociales pueden tener acceso".
Las redes sociales han encumbrado el rumor a la categoría de noticia, incluso hasta contaminar a los grandes medios, que nunca se caracterizaron por el rigor, y menos ahora, ante esa sugerente fuente informativa totalmente gratuita que son las redes.
Los pocos testimonios de la revuelta libia en las calles de Trípoli, la capital, vinieron de la  red  social  Twitter.  Muchos teléfonos no funcionaban y sólo los mensajes desde algunas cuentas de la red social,  como la de ‘Movimiento  Juvenil Libio’,  servían para hacerse una idea de lo que estaba pasando.  Recordemos el caso del blog de una lesbiana siria (‘A gay girl in Damascus’)  que ‘respondía’ al nombre de Amina Araf,  y que estuvo funcionando con gran éxito de audiencia durante cuatro meses de 2011, denunciando el régimen de represión de Bachar El-Assad contra la homosexualidad.  En junio de ese año,  un post,  escrito supuestamente por una prima de la bloguera,  informaba de que ésta había sido arrestada por tres hombres de unos 20 años.  Finalmente se supo que ni la bloguera ni la prima existían,  todo lo escribía desde su país un varón estadounidense,  casado,  que no tenía ninguna relación con Siria. 
 En junio de 2012,  tras el fin de la Eurocopa de Fútbol un tipo puso en su blog que la estrella de la selección de Portugal y del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, perdió el avión en el que voló su equipo desde la ciudad ucraniana de Donetsk a Lisboa por ir a comprar un bollo en la terminal internacional del recinto. La noticia fue reproducida sin mayores contrastes ni confirmaciones por las redes sociales, después por la agencia Efe y finalmente por la mayoría de los medios. Si se hubieran molestado en investigarlo habrían descubierto que el avión no partió de Donetsk, sino de Poznan, y que Cristiano Ronaldo iba en ese vuelo como todos sus compañeros.
 Como afirmó El Roto en una de sus magníficas viñetas, "lo malo de esta edad de oro de la comunicación y la información es que no hay manera de saber lo que  -realmente-  pasa"...

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