Por: Pascual
Serrano
Fragmentos
Si la
llegada de internet ha supuesto la eliminación de todas la barreras para
publicar, la irrupción de las redes sociales ha supuesto el fin del oligopolio
de los medios. Incluso el concepto de medio de comunicación ha desaparecido,
las informaciones ya no forman parte de un bloque ofrecido por un medio, sino
que se accede a ellas de un modo individualizado sin pasar por portada alguna.
Sin embargo, este nuevo panorama contiene
trampas que vuelven, una vez más, a dividir a la ciudadanía entre informados y
desinformados.
"La desigualdad no es disminuida, sino
intensificada en las redes sociales", dicen los expertos
El primer
problema que encontramos es que la falta de rigor ha terminado tomando la red
y, en especial las redes sociales. Eso no resulta mayor problema para el
ciudadano formado, que sabe elegir las fuentes y contrastar las informaciones,
pero sí está generando grandes masas de población que está viviendo en un
torbellino informativo que, primero fue de excesiva información, y
ahora ya está dominado por el rumor distorsionado o directamente
falso.
De modo que,
paradójicamente, la supuesta
igualdad que aparentemente nos proporcionaba esta nueva situación está
generando mayores desigualdades, según
muestra un grupo de investigadores de la Universidad de Londres que alerta
sobre el aumento de la desigualdad.
Los investigadores londinenses llegan a la
conclusión de que "la desigualdad no es disminuida, sino intensificada en las redes sociales
modernas. Nuestra investigación sugiere
que las redes sociales de medios han efectivamente magnificado la disparidad
entre la calidad de la información a la cual diferentes grupos sociales pueden
tener acceso".
Las redes
sociales han encumbrado el rumor a la categoría de noticia, incluso hasta contaminar
a los grandes medios, que nunca se caracterizaron por el rigor, y menos ahora,
ante esa sugerente fuente informativa totalmente gratuita que son las redes.
Los pocos
testimonios de la revuelta libia en las calles de Trípoli, la capital, vinieron
de la red social
Twitter. Muchos teléfonos no
funcionaban y sólo los mensajes desde algunas cuentas de la red social, como la de ‘Movimiento Juvenil Libio’, servían para hacerse una idea de lo que
estaba pasando. Recordemos el caso del
blog de una lesbiana siria (‘A gay girl in Damascus’) que ‘respondía’ al nombre de Amina Araf, y que estuvo funcionando con gran éxito de
audiencia durante cuatro meses de 2011, denunciando el régimen de represión de
Bachar El-Assad contra la homosexualidad.
En junio de ese año, un
post, escrito supuestamente por una
prima de la bloguera, informaba de que
ésta había sido arrestada por tres hombres de unos 20 años. Finalmente se supo que ni la bloguera ni la
prima existían, todo lo escribía desde
su país un varón estadounidense,
casado, que no tenía ninguna
relación con Siria.
En junio de 2012, tras el fin de la Eurocopa de Fútbol un tipo
puso en su blog que la estrella de la selección de Portugal y del Real Madrid,
Cristiano Ronaldo, perdió el avión en el que voló su equipo desde la ciudad
ucraniana de Donetsk a Lisboa por ir a comprar un bollo en la terminal
internacional del recinto. La noticia fue reproducida sin mayores contrastes ni
confirmaciones por las redes sociales, después por la agencia Efe y finalmente
por la mayoría de los medios. Si se hubieran molestado en investigarlo habrían
descubierto que el avión no partió de Donetsk, sino de Poznan, y que Cristiano
Ronaldo iba en ese vuelo como todos sus compañeros.
Como afirmó El Roto en una de sus magníficas
viñetas, "lo malo de esta edad de oro de la comunicación y la información
es que no hay manera de saber lo que
-realmente- pasa"...
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